lunes, mayo 08, 2006

que no se me quiebre

no le alcanza
a mi soledad
su siempre

busca más
araña
muerde
soy yo misma
lacerada
que la abrazo
no me lastimes
para que no se quiebre:

me quedaría sola
para siempre

6 Comments:

Blogger Gary Daher said...

Eramos yo y el mar. Y el mar estaba solo y solo yo. Uno de los dos faltaba.

Antonio Porchia

5:10 p.m.  
Blogger Oruro Nogales said...

La soledad, Claudia, es un sentido muy de cada quien.
Tampoco debemos creer que se quiebran lo soportes, uno viene con ellos: con los que traemos y con los que nos llegan (que en realidad no nos llegan, sino que reconocemos).
Porque, como tal vez afirmas, sí tienes compañías: la palabra. Felicidades, hermoso blog.

5:30 p.m.  
Blogger jorge angel said...

Por eso vos tenés libros escritos y yo no, porque vos podés crear poemas como este.

besos

9:12 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

anoche estuvimos hablando de la soledad. no de cualquier soledad, sino de la soledad aquella que retumba por las noches y al amanecer. al final convinimos en que lo más probable es que sigamos solos. a menos que pase un ángel, claro, y ocurra el milagro. (¿cómo va tu poema torumano? hasta me acuerdo dónde estábamos la primera ves que me lo leíste)
gracias a todos por vuestro aliento

8:34 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

sí, ya sé que es 'vez'. qué gazapo

8:35 a.m.  
Blogger Claudia, hija de Matilde said...

¿si mamá nos ve? se rompe la soledad, como un hechizo que se acaba. Como un hechizo que no deseábamos que se rompiera.
Gracias por la visita Beleny.

11:33 a.m.  

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