sábado, junio 03, 2006

carrusel

él pide mi cuerpo
como quien pide naranjas
la cena
mis pantuflas, querida

sonríe y espera

yo lavo mi cuerpo cada día
abrazo mis piernas
abrigo su frío entre mantas

llena de caballos
recuerdo que los caballos
comen de mi mano
confiados, inclinan la cabeza
cuando rasco tras sus orejas

él dice
una noche no es
pecado:
sonríe y espera

me llevará apenas hasta el río
sólo una noche
luego mis caballos
¿tendrá él caballos?
solos
cansados
de carrusel, quizá
deberán encontrar
el sendero a casa

no enjuaga mis pies
no almuerza conmigo

no sientas culpa
dice
(está hambriento)
sonríe y espera

una luna no basta
para remontar el río
penetrar bosques
conocer las fieras
¿tendrá él fieras?
las ventanas los otros
que lo habitan

en mi orilla
se impacientan
no quiero
briosos
hombres desordenando
insisten y relinchan
mi cama

mira mi escote
él
sonríe y espera
y espera
y espera

3 Comments:

Blogger carlatania said...

Está claro que hablas de dos "el", uno de la cotidianidad que te ama con la costumbre de siempre, "como quien pide la cena" y otro, el que te desafía, y te dice que no sientas culpa.
Hay también una remomoranza de García Lorca, "y yo me la llevé al río"
Sólo queda una cuirosidad, en las vueltas del carrusel (tal vez a modo de ruleta rusa) Con cual de los dos te quedaste en la vuelta definitiva?

9:26 a.m.  
Blogger Torumano said...

Es evidente que se trata de un proceso poético que parte en "La casada infiel" de García Lorca, con la diferencia de que aquí habla ella. Felicidades Claudia, creo que es un buen logro y un buen camino: dialogar con la literatura.

5:16 p.m.  
Blogger Ciclista del valle said...

Corrijo aquí un comentario mío, de que podías hacer en menos palabras cierto texto tuyo (que publicaste en un diario cochabambino): aquí lo tienes en pocas palabras, como poema, es este "Carrusel".

Buena cosa. Y se quedó esperando el tipo, ah.

R.

5:01 p.m.  

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