lunes, marzo 26, 2007

Desde la flota

Prohibido mirar, porque ni bien se detiene el bus, lo rodea el repiqueteo de los orines de los hombres urgidos (el mundo entero es un baño). Todos (incluidas las que pagamos un peso de papel manoseado y hedor espeso) circulamos embotados de sueño y pies hinchados.

Sólo cuando volvamos a la marcha, el pasajero adelante abrirá la ventana y entrará la noche (cielo negro, árboles dormidos), eximida de los fluidos humanos.

1 Comments:

Blogger carlatania said...

Una parte profunda de la bolivianidad la atraviesa ese olor a diésel, ese mareo en el estómago, esa tortura en cámara lenta llamada viaje en "flota", en los mejores y peores caminos de Bolivia que son los mismos. Aun así, somos privilegiados frente a esas manos que trepan por las ventanas, "maaaaandarina, pooooollo,pollo, pollo..." "Señores pasajeros....les presento sin compromiso el unguento para reumatismo,caídas,tortícolis....dos por cinco".
Tal vez un viaje en flota es un golpe del muestrario de pobreza, que azota a nuestra comodidad clasemediana urbana.
Resignadamente descendemos, respiramos el aire citadino y agradecemos que llegamos con vida.
(Como siempre Claudia, tan certera)

10:05 a.m.  

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